Uno de los problemas que últimamente enfrenta
la sociedad argentina es el del crecimiento de su tasa de delincuencia.
El delito se ha incrementado en todas sus formas, y dentro de él
la delincuencia juvenil no ha sido una excepción. Frente al
crecimiento de la delincuencia juvenil, el sistema argentino de minoridad
ha implementado una diversidad de políticas, entre las cuales
se destaca la de la descentralización de los grandes institutos
de menores con regímenes carcelarios cerrados, hacia instituciones
más pequeñas, con regímenes abiertos o semi-abiertos.
Tal como pasó en los primeros años con la experiencia
de Massachussets, las estadísticas muestran que no existen
grandes diferencias en los niveles de reincidencia pese al cambio
de política. Sin embargo, algunos trabajos estadísticos
muestran que las iglesias pentecostales si logran mayores niveles
de eficacia, disminuyendo significativamente la reincidencia. El artículo
analiza las razones de esta diferencia a partir de la noción
de identidad y de ‘organizaciones transformadoras de la identidad’
planteadas por Greil y Rudy.